2 abr. 2013

Los 4 sentimientos que marcarán tu Camino de Santiago

Después de un camino lleno de ampollas obstáculos, estos son los sentimientos que aún tengo pasadas unas semanas desde que acabó mi aventura:

Sentimiento "Campamento de Verano":  Lo tuyo es mío y lo mío es tuyo. Cuando digo esto es porque es cierto. Compartes ronquidos, comida, olores, vendas, champú e incluso cama (y lo que esto conlleva). Es curioso ese don que todos tenemos pero que despierta en cuanto entramos a un albergue. Ese don que tenemos para entendernos con los demás peregrinos por gestos y muecas si no hablan tu mismo idioma. Con un simple gesto desde la otra punta de la habitación:  Oye, ¿alguien tiene unas tijeras? Te mira el típico alemán blanco perla con su bigote a lo Dalí haciéndote el gesto de cortar. Ja!. Lo único que no se comparte es el agua caliente de las duchas. Más te vale llegar de los primeros al albergue si no quieres ducharte con agua fría en pleno invierno. Lavarse los dientes es todo un show: una cola para poder tener medio metro cuadrado ante el espejo y lavarse a gusto. Además, no se te ocurra abrir los armarios (si los hay) de los albergues, ¡¡puedes encontrar de todo!!. Problemas del 1º mundo. Apartando lo material, todos los peregrinos comparten sus penas y glorias a través del camino. Si ya es duro el camino, imagínate aguantar los logros del que camina al lado tuyo, que tiene 30 años más que tú y mil historias que contar.


Sentimiento "Voy a llegar rodando a casa": una de las cosas que más me sorprendió del camino es que se come más que se anda. Por un módico precio de 8€ puedes ponerte hasta los topes en cualquier restaurante del camino con el conocido “Menú del Peregrino”: primero, segundo postre y café. Y esto no es todo. Llegas a Santiago y festín por todo lo alto: tapas, vinitos y para acabar… mariscada. Yo he visto con mis propios ojos engordar a varias personas. #verdadverdadera

Sentimiento "Yo puedo, yo puedo": y es que una vez que han pasado los 2 primeros días y te levantan a las 6 de la mañana para empezar de nuevo la caminata piensas: ¿Y quién coño me convenció para hacer el camino?. No lo piensas una, ni dos veces. Lo piensas muchas veces durante el camino pero da igual. Tu cuerpo está poseído por un peregrino de la Edad Media y aunque quieras parar, no puedes. Durante todo el camino encuentras graffitis con mensajes de apoyo que te van animando a dar un pasito más. (menos uno que decía:  and... what did God for us? Y qué hizo Dios por nosotros?) Y es cuando, aunque no tienes fuerzas ni para gesticular, sueltas una carcajada y estás riéndote durante 5 minutos. No más. Vuelve el sufrimiento.

Sentimiento "Soy el rey del mundo": Este es el momento más esperado por todos los peregrinos: llegar a la Plaza del Obradoiro y contemplar la Catedral de Santiago. Cuando estás ahí después de todo lo sufrido recorrido, te sientes el rey del mundo, algo parecido al  momento de la película del Rey León cuandoRafiki levanta a un Simba recién nacido ante todo el reino animal. En mi cabeza sonaban todos los animales que aparecen en el vídeo haciendo ruido a la vez.

Mi experiencia en fotos

Otros sentimientos:
  • ¿Quién no ha perdido algo en el Camino?
  • El tiempo en Galicia es tan inestable como la economía española.
  • Santiago debió tener raíces alemanas, está invadido de peregrinos germanos.
  • ¿Cómo puede haber sequía en el mundo con todo el agua que hay en Galicia?
  • No quiero volver a casa. Volveré a hacer el Camino.
  • Los gallegos calculan mal las distancias. Ven menos kilómetros donde hay más.
  • Echo de menos ropa con olor a suavizante.


¿Me ayudas a hacer la lista de otros sentimientos? Deja tu comentario abajo ;)